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lunes, 24 de noviembre de 2014

Intoxicación escolar, esa nueva "enfermedad".

Publicado por  el 8 diciembre, 2013

Hoy les traigo una “enfermedad escolar” que aparece en algunos niños y niñas de Educación Primaria y en sus familias. La he querido llamar “Intoxicación Escolar“. Se la explico siguiendo un esquema médico, aunque como verán no se trata de un problema que se resuelva ni con pediatras ni con hospitales. Sin embargo, sí observo que hace mucho daño en los chicos y a las familias que la padecen. 
Imagen tomada de MorgueFile.com
Imagen tomada de MorgueFile.com
SÍNTOMAS
Los síntomas principales de la intoxicación escolar son los siguientes:
1. Son niños que, además de las cinco horas establecidas de colegio, se añaden interminables horas de deberes y estudio por la tarde, llegando en algunas ocasiones, a las ocho horas o más de trabajo escolar diario.
2. Los que padecen este problema son obligados por su padres a comenzar cada vez antes la tarde de estudio … porque cada vez se termina más tarde.
3. Las horas de la tarde se pueden ocupar en hacer deberes, en acudir a las clases particulares, clases de inglés… en definitiva, todo relacionado con el aprendizaje escolar.
4. Progresivamente a estos niños se les suprime tiempo de juego, de actividades de tiempo libre, de deporte; precisamente actividades que contribuyen a “oxigenar” la mente para evitar la intoxicación.
CONSECUENCIAS
Las consecuencias de la intoxicación escolar suelen ser:
1. Se producen en los niños que la padecen una intolerancia escolar, que se manifiesta en un escaso aprovechamiento del tiempo, distracciones continuas, rechazo a todo tipo de trabajo escolar tanto en casa como en el colegio.
2. Desarrollan una capacidad de entretenerse con cualquier cosa. Ya que se suprime su tiempo de juego, son capaces de distraerse y entretenerse con cualquier cosa, mientras permanecen sentados en su escritorio: con la punta del lapicero, con la goma de borrar…
3. Los niños dejan de disfrutar de tiempo de juego y de tiempo libre precisamente actividades que ayudan a despejar el cerebro y a consolidar aprendizajes. Se les borra del deporte y de las actividades que les gustan.
4. La vida gira en torno a los estudios: sus padres y ellos mismos viven por y para ellos.
5. Las relaciones familiares se enrarecen. Papá o mamá, o ambos, se convierten en los vigilantes de un rancio internado, cuya misión es que sus hijos estudien y estudien.
6. Paradójicamente el rendimiento escolar empeora y el rechazo a todo lo que tenga que ver con el colegio aumenta.
CAUSAS Y GRUPOS DE RIESGO
Las causas son complejas, pero suelen influir algunas de las siguientes:
1. No se controla la cantidad de trabajo escolar que se les manda para casa. Los deberes llegan hechos cada día al colegio, pero no se sabe el coste desproporcionado que han tenido.
2. Se trata de niños con dificultades de aprendizaje que necesitan otro ritmo y dosificar mucho más los contenidos. Los padres no siempre admiten que su hijo debe llevar otro ritmo y quieren que su hijo no se “descuelgue” al precio que sea.
3. Los padres no terminan de creerse y de poner en práctica las pautas que más tarde se recomiendan. Algunos profesores, tampoco terminan de aplicarlas.
4. Los niños con dificultades de aprendizaje y los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son el grupo de riesgo más sensible a padecer “intoxicación escolar”.
TRATAMIENTO
La intoxicación escolar tiene un tratamiento que requiere paciencia y constancia. Las medidas son:
1. Establecer un horario de la tarde. En el horario debe estar contemplado:
– Un descanso después de la comida.
– Un tiempo de estudio limitado, con principio y fin. En ningún caso de Primaria, el horario puede superar los 90 minutos de trabajo escolar. Estos noventa minutos pueden estar distribuidos en dos bloques, uno de 60 minutos y otro de 30.
– Tiempo previsto y marcado en el horario de juego o de tiempo libre. Participar en actividades deportivas es ideal para estos niños.
– Momentos para otras actividades: actividades extraescolares algún día de la semana, merienda, aseo, baño.
– Establecer una hora para ir a dormir, que permita ir descansado al día siguiente.
2. Cumplir el horario. Sobre todo, en cuanto al tiempo de trabajo se refiere. Cuando el tiempo de estudio se termina, se da por concluido y se pasa a la actividad siguiente del horario. Si no se ha terminado, los padres pueden anotar que dedicaron 90 minutos a los estudios y que hasta ese punto se llegó. Excepcionalmente pueden madrugar un poco más y dedicar media hora antes de ir al colegio. Dedicar más de 90 minutos por la tarde, no suele ser efectivo y el nivel de aprovechamiento es mínimo.
Normalmente, los niños cuando llevan unos días con este sistema aprovechan más el tiempo.
3. Disfrutar del tiempo libre. El tiempo libre marcado en el horario es “sagrado”. Es tan necesario como merendar, bañarse o dormir. No podemos someter al cerebro del niño a esa saturación y necesita pensar y oxigenarse con otras actividades. El tiempo libre no es un premio, es una necesidad.
4. Los profesores deben conocer si el alumno padece esta “enfermedad”. En ese caso deben igualmente controlar la cantidad de tarea, cambiar algunos aspectos del formato (por ejemplo, no copiar algunos enunciados) o recomendar actividades que no sean siempre de “lápiz y papel”.
Si a pesar de las medidas los niños no terminan gran parte de las tareas escolares, deben hablar con su tutor o tutora y comentarle la situación para que controlen la cantidad de tarea.
CURSO DE LA “ENFERMEDAD”
Una vez iniciado el tratamiento previsto el curso de la intoxicación escolar suele cursar de la siguiente forma:
1. Al inicio del tratamiento se puede producir un efecto rebote. Es posible que los primeros días, vayan sin hacer la mayor parte de los deberes e incluso suspenda algún control. Esto es normal y deberían advertírselo a los profesores.
2. Si las familias mantienen el tratamiento al menos 10 días, los síntomas de la intoxicación escolar comienzan a remitir y el aprovechamiento del tiempo aumenta. Por tanto, deben conceder un tiempo de 10 a 15 días para que comience a hacer efecto.
Fuente: Familiaycole.com

lunes, 14 de octubre de 2013

10 beneficios de la lectura en voz alta




Leamos a los pequeños porque la lectura abre su mente.

Leer a los niños y niñas aporta valiosos beneficios. La lectura es una forma de introducirnos en un mundo mágico lleno de posibilidades. A través de la lectura estamos contribuyendo al desarrollo global de los pequeños, a su desarrollo cognitivo, afectivo, social, emocional y personal.
Es muy importante que busquemos momentos para dedicar a leer cuentos a nuestros pequeños, que disfrutemos con ellos de estos valiosos instantes  e incluso que nos introduzcamos en este maravilloso mundo con ellos. A través de la lectura incorporarán vivencias, sensaciones, deseos y pensamientos, brindémosles la oportunidad de hacerlo desde un primer momento.
10 beneficios de la lectura en voz alta

10 BENEFICIOS DE LA LECTURA EN VOZ ALTA

1. Contribuye a estrechar el vínculo afectivo, ya que es una actividad conjunta y placentera. Estaremos afianzando los lazos emocionales con nuestros pequeños, de una forma divertida y relajada.

2. Ayuda al desarrollo del lenguaje de los pequeños, y a ampliar su vocabulario ya que irán aprendiendo palabras y mejorando su pronunciación. Cuantas más palabras escuche el pequeño, mas vocabulario tendrá, es importante que le expliquemos el significado de aquellas palabras que no entiende.

3. Las lecturas les aportan mensajes y aprendizajes sobre la vida. Lo que conocemos como la moraleja de los cuentos, se queda de manera inconsciente en su pensamiento. Es bueno también que aprovechemos para reflexionar con ellos sobre estos mensajes, que les pidamos su opinión y les expliquemos.

4. Desarrollo de la atención y de la concentración. Cuando el pequeño escucha un cuento, está prestando atención a lo que decimos, sin darse cuenta está entrenando su concentración, con una actividad relajada.

5. Favorece el desarrollo del pensamiento. A través de mundos nuevos y maravillosos hacemos que el niño y/o niña poco a poco desarrolle su capacidad de pensamiento.

6. Ejercita la imaginación y la creatividad. Escuchar cuentos supone imaginar lo que está ocurriendo. Podemos fomentar este proceso, empleando recursos como la entonación y las pausas.

7. Aporta conocimiento de conceptos. A través de las lecturas irán apareciendo de forma natural conceptos que los niños desconozcan de esta forma tendremos la oportunidad de hacer que construyan el conocimiento de estos conceptos.

8. Les anima a leer por sí mismos, fomentamos el gusto por la lectura. Cuando ven leer a los adultos tenderán a imitarlo y a leer ellos también.

9. Mejora su capacidad de expresarse. Escuchan expresiones, estructuras gramaticales y sintácticas y de este modo aprenden a expresarse de forma adecuada.

10. Les ayuda a su autoconcepto, ya que suelen sentirse identificados con los personajes. Contribuye también a que superen los miedos y desarrollen su autoconfianza.

Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga

http://www.educapeques.com/escuela-de-padres/lectura-en-voz-alta.html

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cómprate un cuaderno mamá y papá.



Según Daniel Coyle, autor de Las claves del talento: "un porcentaje elevado de personas que destacan en lo que hacen llevan alguna clase de diario de sus actuaciones". Según el mismo autor "los cuadernos funcionan como los mapas: generan claridad". Y ese es mi  objetivo cuando aconsejo a las madres y los padres que compren un cuaderno y empiecen a anotar cosas en el mismo: que actúe como un mapa y les ayude a crecer como padres.

Veamos por qué es necesario tomar notas en este cuaderno:

1. Nos ayuda a anotar pensamientos que en primer lugar pueden parecer tonterías pero que con el tiempo nos aportan lucidez y sentido. Es una buena forma de dialogar con nosotros mismos, algo muy necesario para actuar con eficacia.

2. Nos permite registrar nuestros objetivos, nuestros sueños y tenerlos siempre presentes. Esto nos moverá a ponernos en marcha y poder cumplirlos.

3. Escribir en el cuaderno nuestros miedos e inquietudes es el primer paso para empezar a resolverlos.

4. Nos ayuda a aprender de todo aquello que vamos viviendo y a adquirir confianza en nosotros mismos para lograrlo. Esto nos hace estar en continua disposición de aprender de todas y cada una de las situaciones que nos presenta la vida.

5. Nos ayuda a adquirir un compromiso ya que el mismo acto de ponerlo por escrito nos compromete a cumplirlo.

Este cuaderno debe convertirse en una hoja de ruta que nos ayude a mejorar como padres y educadores cada día.

¿Qué anotaremos en el cuaderno? (IDEAS)

- Qué entendemos por educación

- Citas inspiradoras sobre educación

- Necesidades que encontramos como educadores

- Nuestras fortalezas como educadores

- Nuestras debilidades como educadores

- Nuestros miedos, inquietudes y dificultades a la hora de educar

- Cómo describimos a nuestro hijo

- Qué estilo educativo empleamos y qué podemos mejorar

- De qué forma valoramos nuestra acción educativa

- Qué lenguaje empleamos para dirigirnos a nuestros hijos

- etc.

Como puedes comprobar se trata de trabajar el hábito de escribir como un medio que nos sirva de ayuda para reflexionar y mejorar como educadores. Porque educar es algo muy importante y no se improvisa... Aunque es algo imprevisible y nunca dejará de sorprendernos. 

Siempre destaco que todos tenemos talento para educar pero debemos trabajar y desarrollar ese talento. Estaría bien recordar aquí una gran frase de Aristóteles:

"Somos lo que hacemos reiteradamente Así pues, la excelencia no es un acto sino un hábito"

Si somos constantes y nos comprometemos en este trabajo  pero sobre todo actuamos y lo ponemos en práctica lograremos, por fin, educar con talento.

Educar con talento es...

•   Saber qué pretendemos con la educación de nuestros
hij@s, tener claros nuestros objetivos y fines a la hora de educar.

•   Conocer al niño en su desarrollo y el entorno en el que
se desenvuelve.

•   Conocernos a nosotros mismos como educadores:
nuestros miedos, inquietudes, habilidades, motivaciones, fortalezas y debilidades.

•   Servirnos de las herramientas y estrategias más
idóneas para educar a nuestros hijos.

•   Educar con sentido común y con eficacia.

•   Aprender continuamente para conquistar la mejora y la felicidad de
      nuestros hijos. 

http://www.elblogdeoscargonzalez.com/2013/09/comprate-un-cuaderno.html?m=1

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Bailamos? - Vìdeo Dailymotion

¿Bailamos? - Vìdeo Dailymotion

El propósito de este vídeo es recordar a los padres sumergidos en una dinámica cultural de trabajo y consumo, que los niños son niños, y que deben jugar y disfrutar su niñez y apoyarlos en sus metas y sus sueños.
EL DINERO AYUDA A RESOLVER ASUNTOS, PERO NO DA SENTIDO A TU VIDA.
Enseña esto a tus hijos, permíteles vivir una infancia feliz.

domingo, 29 de septiembre de 2013

El caso de un adolescente de 14 años.



Alex tiene 14 años. No estudia. Su comportamiento no es negativo, simplemente que no estudia. En clase rara vez trabaja, en casa no dedica ningún tiempo a los estudios y suspende la mayoría de las asignaturas. Sus profesores y sus padres dicen que solo está desmotivado.

En casa no le falta de nada: tiene su habitación propia, TV, videojuegos… Suele ir a la última en telefonía móvil y no le falta su dinerillo para las salidas.

Ahora quiere una moto. Sus padres le prometieron que si aprobaba en Navidad se la compraban. Al final no aprobó pero se la compraron. Explicaron que era para que viera lo que sus padres lo querían y así se motivara. ¿Les resulta familiar este caso?

No suelo adentrarme en la etapa de Educación Secundaria ni más allá de los 12 años. Sin embargo, en los cursos que imparto sobre mejora de la conducta solemos estudiar algunos casos y como acuden profesores de ESO, tratamos algunos casos típicos.

Análisis del caso
En la situación de Alex, está claro que estudiar no es reforzante, no consigue nada haciédolo. En realidad lo tiene todo y ponerse a estudiar no le aporta inicialmente nada, al contrario supondría renunciar a lo mucho que tiene.

Incluso sus padres, sin querer y sin mala intención, están reforzando su conducta: “no estudias, te premio con la moto… eso sí para motivarte”.

Tampoco hay una situación de privación. La modificación de conducta, en muchas circunstancias se basa en algún tipo de privación cuya satisfacción puede usarse como refuerzo.

Lo más probable además, es que Alex haya vivido esta historia a lo largo de su vida: ha conseguido las cosas sin esfuerzo y ha aprendido a conseguirlas sin él.

Propuesta de intervención
Si queremos modificar la conducta de Alex y que finalmente estudie, hay que cambiar la situación. En estos casos, lo más efectivo suele ser llegar a un “contrato de conducta”: algunos privilegios (reforzadores) se conseguirán a cambio de los resultados académicos.

Por ejemplo, dinero, recargas para el teléfono móvil, tiempo de salidas, uso de los videojuegos… Solo se disfrutan si consigue resultados en sus calificaciones.

El planteamiento parece muy sencillo y, cuando se lleva a cabo es efectivo, sin duda: la modificación de conducta funciona así. Al crear un estado de privación, los privilegios cobran valor  y obtenerlos suele ser reforzante.

…y sin embargo, no se llevan a cabo
Durante muchos años trabajé en Secundaria y todavía atiendo a algunas personas de confianza con hijos en esta etapa. En más de la mitad de los casos este tipo de programas no se llevan cabo. No se cumplen las condiciones: los padres no refuerzan si se obtiene los resultados; sino que volvemos justo al contrario: primero dan el privilegio (como la moto) para ver si así estudian. Conseguido ya el premio, no vale la pena esforzarse por él.

Las excusas… todas las que queráis: que ya va mejor (cuando no se le ha dado tiempo a modificar la conducta), que ha prometido que va a estudiar, que está estudiando (aunque no haya todavía resultados), que saben que obran mal, pero le da pena, que tienen miedo a que consiga el dinero por otros medio, que tienen miedo a la ira (o violencia) de los hijos… o culpan al “terapeuta”: que esto no da resultado, sin darle el margen de la duda de ponerlo en práctica.

Mi consejo final

A los orientadores, familias o profesionales que desarrollamos este tipo de programas un consejo: si no se va a poder llevar a cabo (por los motivos que sean), mejor no intentarlo, porque suele empeoras las cosas.

Quizás sea una actitud un tanto radical, pero la experiencia y el mismo funcionamiento de la modificación de conducta, es lo que aconsejan.

www.jesusjarque.com

lunes, 2 de septiembre de 2013

Aprende qué frases evitar de tu vocabulario y cómo hablarle a tus hijos para que realmente te escuchen.

Estaba intentado hacer dos cosas a la vez -cocinar mientras lidiaba con algunos papeles del trabajo en la habitación de al lado. Había sido interrumpida doscientas veces con pedidos de aperitivos, gritos sobre la pintura al agua derramada, preguntas acerca de lo que les gusta comer a las ardillas y diferentes argumentos sobre si las nubes podrían ser de color azul y las flores de color verde. ¿Y mencioné que una hernia de disco en la espalda me dolía aún más que mi cabeza? Aún así, nada puede justificar mi comporamiento esa tarde. Estallé como el monte Momsuvius: “¡Basta! ¡Salgan! ¡Dejen de molestarme!” La mirada en la cara de mis hijos lo decía todo. Los ojos de la de 2 años se ampliaron. El de 4 años de edad, frunció el ceño y clavó su dedo entre los labios. Inmediatamente me hubiera gustado meter las palabras de lava caliente de nuevo en mi boca. Desde luego, no habían venido de mi corazón o de mi mente.Todos decimos las cosas mal a veces, dejando a nuestros hijos sentirse heridos, enojados o confusos.

Si continuas leyendo conocerás algunos de los pasos en falso verbales más comunes que las mamás y los papás hacen, y las alternativas más amables.

lunes, 3 de junio de 2013

Comer en familia: un hábito saludable.





Comer en familia: un hábito saludable.

Comer en familia impide que los niños abusen de alimentos poco saludables y es el mejor escenario para que aprendan hábitos alimentarios correctos.

Hay niños que comen solos mientras ven la televisión. 
Hay niños que comen solos en la cocina mientras sus padres realizan otras tareas. 
Hay niños a quienes se les permite comer en su habitación sin compañía.

Todos ellos tienen más riesgo de sufrir trastornos alimentarios o sobrepeso. 

Por el contrario, los niños que comen en familia por lo menos tres veces por semana disminuyen en un 32% el riesgo de padecer un trastorno alimentario y en un 15% la posibilidad de ser obesos, según datos de Pilar Gómez Enterría, coordinadora del área de Nutrición  (SEEN), 

Un buen ejemplo nutricional para los niños.

Cuando los niños comen solos es más sencillo que sigan hábitos poco saludables: ingieren menos frutas y verduras, abusan de alimentos procesados y azucarados, les cuesta más comer el pescado... En cambio, si los niños se sientan a la mesa con la familia, los padres o los abuelos insisten hasta conseguir que mantengan costumbres adecuadas, como acabar todas las verduras del plato y tomar de postre una manzana, en lugar de un helado, o comer en el desayuno tostadas con pavo, en lugar de bollería industrial.

Comer en familia incluye hacer la compra y preparar los alimentos con ayuda de los niños. Además, junto con lo anterior, es importante tener en cuenta que comer en familia empieza antes de sentarse a la mesa. Los expertos aconsejan involucrar a los niños en el momento de hacer la compra y preparar los alimentos. De este modo, se consigue que los pequeños interioricen un modelo nutricional sano. Cada vez más investigaciones señalan los beneficios de comer en familia. 

Las claves de los efectos positivos que la comida en familia tiene en la alimentación de los pequeños podrían ser, según los investigadores, el ejemplo saludable que transmiten los adultos con sus buenos hábitos y la posibilidad de que estos frenen a tiempo las tentaciones de los niños.

El papel de los abuel@s en la alimentación de los menores es primordial.

Para muchos padres no resulta sencillo comer con frecuencia con sus hijos. Hoy en día, muchos progenitores trabajan todo el día y la responsabilidad de cuidar a los niños recae, en buena parte, en los abuelos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Los estilos educativos de los padres: ventajas e inconvenientes.



La tarea de educar no es nada fácil. Cada etapa del niño tiene sus dificultades, y según las vamos pasando, pensamos que es peor que la anterior. Muchas veces se considera que los primeros años es lo más fácil, aunque cuando estamos en ese periodo, en el que tenemos los horarios de sueño alterados, no hacemos más que cambiar pañales o limpiar ropa, o perseguirles cuando aprenden andar, no pensamos igual.

Lo que sí está demostrado es que estemos en la etapa que estemos, siempre nos cuestionamos si lo estamos haciendo bien o no. Esto es un claro síntoma de que nos interesa la educación de nuestros hijos, y nos preocupamos por si nuestras enseñanzas o maneras de inculcárselas, son las más adecuadas para ellos.
Nuestra forma de enseñarles depende del estilo educativo que adoptemos o tengamos. Veamos qué es y qué tipos existen.

Qué es el estilo educativo.

Se puede definir como la forma regular de actuar de los padres ante sus hijos, de interactuar con ellos,  en las situaciones cotidianas, con el fin de enseñarles y prepararles para el mundo en el que vivimos.

El estilo educativo depende en gran medida del carácter que tiene el padre/madre, pero también hay otros factores que influyen en el mismo:
  • Cómo el adulto interpreta las conductas de los niños (no es lo mismo considerar una travesura como algo habitual y tolerable, que considerarla como una desafío a la autoridad de los padres).
  • Manera de concebir la vida y el mundo al que se van a incorporar los niños, por parte de los padres.
  • Las distintas situaciones en las que se producen las conductas y las interacciones padres-hijos.
  • El pasado de los padres y la relación de éstos con sus progenitores.
  • Carácter, personalidad, temperamento, trastornos… que tienen los hijos.
  • Tipo de contacto emocional que tienen los padres con sus hijos, etc.

Qué tipos de estilos educativos existen.

Básicamente, se distinguen 4 tipos de estilos educativos, pero lo que sí quiero dejar claro es que, el mismo padre/madre, no tienen porque pertenecer a un mismo tipo siempre, puede variar en función de la conducta del hijo, de la situación, del momento emocional por el que atraviesa el progenitor… e incluso a veces somos incongruentes, y usamos distintos estilos para la misma conducta y situación.

Los 4 tipos son los siguientes:

1. Estilo autoritario:
  • Normas rígidas y abundantes.
  • Inflexibles en la aplicación de las mismas.
  • Escaso contacto emocional con los hijos y falta de expresividad de afecto hacia los hijos.
  • No se dialoga ni hay negociación, se impone.
  • Poco o nulo control de los impulsos en los progenitores.
  • Utiliza sobre todo el castigo y las críticas.
  • No se tienen en cuenta los intereses y preferencias del niño y se es demasiado exigente para el nivel de madurez del niño.

2. Estilo permisivo:
  • Mucho afecto y contacto emocional.
  • Escaso control de las conductas del niño, falta de normas o están poco definidas.
  • Se rigen por los intereses y preferencias del niño.
  • Poco exigentes, los niños aprenden las cosas por sí mismos.
  • Evitan los conflictos, la negociación y permiten hacer al niño.
  • - Delegan en otros (profesionales: maestro, amigos, pediatra…) la educación de los hijos.

3. Estilo indiferente o negligente:
  • Se implican muy poco en la educación y crianza de los hijos.
  • Suelen ser fríos y distantes con los hijos.
  • Nula sensibilidad hacia las necesidades de los hijos.
  • Ausencia de normas, y en ocasiones además someten al hijo a severos castigos.
  • Escasa comunicación con los hijos.

4. Estilo democrático:
  • Son bastante afectuosos y tienen muestras de cariño con sus hijos.
  • Altos niveles de comunicación con los hijos.
  • Normas y límites claros, bien definidos y justificados o razonados con sus hijos, los que a veces además participan del establecimiento de los mismos.
  • Controlan el comportamiento de sus hijos, utilizan el refuerzo de forma adecuada y el castigo de igual manera.
  • Se les educa en la autonomía y la independencia.

¿Qué consecuencias comportan para los hijos cada estilo educativo?

A priori, por lo que vemos en las listas de más arriba, parece que el estilo educativo democrático es el más adecuado, tanto para la educación de los hijos, como para la convivencia de padres e hijos. Veamos ahora qué consecuencias reportan cada uno de los estilos en los propios hijos:

1. Estilo autoritario:
  • Son obedientes y sumisos cuando hay un control externo, como el de los padres, pero en ausencia de control, se vuelven temerosos e irresponsables, ya que no se les enseña autocontrol, que es muy importante.
  • Niños con baja autoestima, tendencia a la depresión y la autoculpabilidad.
  • Suelen tener escasa habilidades sociales para enfrentarse al mundo.
  • Pueden tener actitud de huida o engaño ante los conflictos.

2. Estilo permisivo:
  • Tienen una fuerte inseguridad en sí mismos.
  • Bajo rendimiento académico por falta de esfuerzo.
  • Baja tolerancia a la frustración, no están acostumbrados a que les digan no.
  • Cambios frecuentes de humor, mala regulación y autocontrol emocional y de los impulsos.
  • Inmaduros para su edad.

3. Estilo indiferente o negligente:
  • Baja autoestima.
  • No acatan ninguna norma ni límite.
  • Tienen escasa empatía, no son sensibles a las emociones de los demás.
  • Son muy vulnerables a los conflictos sociales y personales.

4. Estilo democrático:
  • Mayor empatía y generosidad con los demás.
  • Están más satisfechos consigo mismos.
  • Tienen buena competencia y habilidades sociales. Buena autoestima, independencia y autonomía, control de impulsos y de conductas.
  • Son persistentes en las tareas y tienen buen rendimiento académico.
  • Buen desarrollo moral, sentido de la responsabilidad y aprendizaje de toma de decisiones.
  • Muy buen afecto y relación con los padres.

Y tú, ¿qué estilo educativo tienes? Te he mostrado las características de cada uno y las consecuencias de los mismos en los niños. Ahora te toca a ti averiguar a cuál perteneces, y si te planteas un cambio en la forma de educar a tus hijos, siempre es bueno que vayas a un psicólogo, quien te dará las pautas oportunas y los ejemplos concretos para que emprendas el cambio.

Otra última cuestión que hay que dejar bien clara. El estilo educativo de los padres NO es el único factor influyente en la conducta de los hijos. No se debe estigmatizar al padre/madre por ello, pero lo que sí está claro, es que es un factor importante y que además es un factor que podemos controlar por entero, por lo que a igualdad del resto de condicionantes, los beneficios para los niños serán mayores con un estilo educativo democrático.

También se debe tener en cuenta, que para algunas ocasiones puede ser conveniente utilizar otro estilo educativo o que al menos ese será más eficaz. Y que un progenitor puede tener un estilo y el otro progenitor otro diferente, por lo que habrá que tener cierto “arte” para combinarlos adecuadamente y sacar de ellos lo más beneficioso para el niño.

Fuente: David Cortejoso: Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cuando el amor se acaba.



¿Por qué el amor se acaba?

Cada vez que se casa alguien famoso la gente dice: “Ya mismo se divorcian”. El príncipe Guillermo de Inglaterra y su prometida Kate no son la excepción. Ya he oído a varios decir: “A ver cuánto duran”. Lo cierto es que los famosos rompen por las mismas razones que el resto de las parejas. ¡Simplemente, el amor se acaba!

En Estados Unidos la mitad de los casamientos terminan en divorcios. Y al otro lado del mundo sucede igual: en China, la cantidad de matrimonios separados en el 2010 superó el total de recién casados el mismo año.

Ante esta epidemia mundial de divorcios hay que cuestionarse: ¿Por qué el amor se acaba? La realidad es que no se acaba de un día para otro, con una infidelidad o una agresión. ¡Son muchas las gotas que colman la copa! El amor es atacado por muchas heridas antes de colapsar. Y tú puedes evitarlo, comprendiendo qué aniquila el amor.

• Traumas del pasado: hay quienes arrastran heridas emocionales de su niñez o de relaciones pasadas y las llevan al matrimonio. Si tú o tu pareja tienen heridas del pasado que aún no han sanado, es vital buscar ayuda profesional. Es imposible tener una relación saludable y armoniosa, si no estás sano emocionalmente.

• Expectativas equivocadas: no quieras experimentar la misma pasión y deseo que tuviste al principio. Es normal no sentir el mismo deseo sexual después de los primeros años. Esto no significa que “el amor se acabó”. Amar es una decisión que tomas cada mañana cuando te levantas.

• Sueños separados: los matrimonios deben tener propósitos en común. Si tu meta es ahorrar para emprender un negocio, mientras que tu pareja quiere comprar un bote, ten por seguro que habrá problemas grandes. Cuando ambos tienen sueños por separado, cada cual se enfoca en lo suyo y, poco a poco se van alejando. Es preciso que encuentren intereses similares y los compartan.

• Deterioro en la comunicación: la clave para minimizar las peleas es tener una excelente comunicación, y parte de la comunicación es dejarle saber a tu pareja las cosas que te incomodan. Muchas frustraciones en el matrimonio son debido a que las personas se callan lo que no les gusta y un día estallan. Cuando hay comunicación, los problemas no escalan fuera de control. Desde el principio expresa tus temores, expectativas y frustraciones (de una manera amable).

A aquellos que van a contraer nupcias pronto, una advertencia: ¡no puedes casarte pensando en que a la primera que te vaya mal te divorcias! El matrimonio es un vínculo sagrado. El día que juras amor eterno, los dos se comprometen a hacer todo lo posible porque ese amor perdure. Ambos tienen que dar el máximo para que el amor no se acabe.

Siempre existieron estos motivos, ahora tenemos el agravante que el stress de los tiempos modernos profundiza.


lunes, 13 de mayo de 2013

¿Por qué nuestr@s hij@s se portan mal solo con la mamá?


He encontrado una buena respuesta en este blog personal y me ha parecido una opción acertada para compartirlo con mi público. Espero que os guste.

El Blog de Catalina: ¿Por qué mi hij@ se porta mal solo conmigo?

Esta pregunta sale frecuentemente en las conversaciones con mis amigas: ¿por qué nuestr@s hij@s se portan mal solo con la mamá?.

Un día me tocó ayudar a una amiga que debía hacer un montón de trámites y me quedé cuidando a su pequeña que estaba enferma  mientras mis pequeños estaban en el Jardín y yo tenía un día libre.

Mi amiga me dijo un montón de cosas sobre la Fernanda, desde que era llorona a que no se querría comer la comida, que le costaba dormir, en fin, las típicas frases que todas las mamás decimos cuando tenemos que “encargar” a nuestros amados hijos con otras personas. Es casi una manera de preparar el terreno para que la persona en cuestión no quede curada de espanto.

En fin, no pasó nada de lo que mi amiga me dijo. Incluso hacerla dormir fue más simple de lo pensando, considerando que el Seba y la Martina tienen unos rituales para ese momento.

Durante mucho rato con mi amiga, estuvimos pensando y dándole vueltas al tema de por qué no se “portaban bien” con nosotras. Pasamos de pensar que somos las peores mamás, que estamos haciendo las cosas mal hasta que definitivamente es algo independiente de nosotras.

La verdad es que estuve leyendo harto sobre el tema de los límites en los niños y qué podemos hacer las mamás para criarlos con amor.

Los niños generalmente tienden a tener un comportamiento distinto con las mamás, porque ellos desean primero, estar con nosotras todo el tiempo posible, muchos no entienden la relación espacio y tiempo, y segundo, muchas veces no entienden por qué debemos ir a trabajar o hacer el aseo de la casa. En estos casos lo principal es conversar con ellos y buscar estrategias para que entiendan la importancia de que mamá trabaje o que ellos también sean parte de mantener la casa limpia y bonita.

Hay que comprender que los niños quieren estar con nosotras para buscar la forma de integrarlos a nuestras actividades diarias y se sientan respetados y considerados, evitando que tomen rechazo o recelo.

El “portarse mal” muchas veces lo entendemos como las pataletas, el llanto o no querer hacer lo que “nosotras queremos que ellos hagan” generando frustración. En ese aspecto hay que entender que esta reacción es porque el niño siente que hay algo que no le esta funcionando en su vida y en su propio sistema. Cuando a nosotras nos molesta algo en nuestros zapatos los revisamos y luego vemos si funcionó la solución. Eso mismo debemos hacer con nuestros hijos: si vemos algo que es extraño en él debemos investigar y ver qué está pasando para darle solución. 

El tema de los límites siempre es complicado, porque pisamos terreno pantanoso. Muchas veces no queremos ser estrictas, pero tampoco demasiado relajadas. Hay que buscar un equilibrio que adecuado para nuestros hij@s.

Como consejos sobre los límites:

- Muéstrate segura pero con afecto, conversa y explícale lo que está pasando.

- Mantén la coherencia entre papá y mamá. Es un clásico que siempre se repetirá, pero papá y mamá son uno respecto a las decisiones de los hij@s, no puede darse que mamá diga no y luego papá diga si.

- No le des más de una orden. Las órdenes múltiples confunden a los niños.

- Respeta el enojo de tu hijo, recuerda que tiene derecho a enojarse.

- Sé clara y concreta en tus frases.

- Sé constante. Los niños perciben cuando dejamos vacíos que pueden aprovechar, por eso mismo, mantén tu postura.

- Establece límites acordes a la edad de tu hij@, recuerda que los niños tienen que vivir procesos según su edad.

- Generalmente utilizamos frases negativas sobre lo que no puede hacer. Hagamos lo inverso, digámosle lo que tiene que si puede hacer. 

- Explícale las reglas del juego y las consecuencias de sus actos. Es importante que entiendan que sus actos tienen consecuencias, desde si rompe un juguete ya no podrá jugar con él hasta la importancia de alimentarse.

También es importante que debamos recordarnos que no somos Super Mamás y que dentro de esta labor debemos tener el apoyo de nuestras parejas para que nuestros hij@s se sientan seguros.

10 Consejos para poner límites a los hijos:

1. Objetividad.  ”Pórtate bien”, “sé bueno”, o “no hagas eso”. Un niño no entiende lo que es bueno o malo, o lo que es portarse bien. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. “no botes la comida al suelo” es mejor que un “Ten modales en la mesa” frase que no entenderá, “no sueltes mi mano en la calle” es mejor que un “Agárrame la mano” no entenderá cuando, ni dónde, “habla bajito” es siempre mejor que un “shh cállate”.

2. Opciones.  Las opciones son buenas para hacer que tu hijo obedezca algo que no quiere, debes saber como mostrarle una opción entretenida. Si les das una opción, el niño se siente con el control y la libertad, aunque tú la tengas. “Prefieres que te de yo la comida o te la pico bien y te la comes tú”, “prefieres ducharte o bañarte”.

3. Firmeza. La firmeza no tienen por qué estar relacionada con brusquedad, podrías asustarlos y si sabes cómo ser firme no será necesario levantar la voz ni se pesado. Un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. el niño debe entender que no tiene otra opción más que la que das, pero antes de decir “Deja de tirar las cosas” gritando, prefiere usar un “hijo, lleva los juguetes a tu pieza ya? este espacio no es para jugar” con tono firme y duro, sin gritos.

4. Acentúa lo positivo. Los niños reciben de mejor manera las órdenes positivas que las negativas. Prefiere un “Habla bajito” a un “no grites”.

5. Guarda distancias. cuando a una orden se le antepone un “Yo quiero” (aunque suene extraño) estamos generando una lucha de poder personal y egos con nuestros hijos. Esto puede traerte malas consecuencias, por ejemplo de cariños personales. Evita el “quiero que comas ahora”, cámbialo por un “son las 12 hora de almorzar”, en cualquier caso su rencilla no será contigo, será con el reloj.

6. Explica el porqué. Los niños necesitan respuestas y para que entiendan una orden necesitas explicarles el por qué. La respuesta “porque sí” no sirve con niños, no entenderán y a lo largo de su vida, cuando crezcan te van a pedir las mismas respuestas que cuando niños no tuvieron. niños. Manifiesta esta razón en pocas palabras.”No muerdas a las personas. Eso les hará daño” o “Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque se rompen”, son buenas opciones antes de un simple “porque no”.

7. Sugiere una alternativa. Las alternativa acompañan al límite y hace que parezca más positivo, como si lo estuvieras compensando,  ”ese es un lápiz labial, no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar”. Sentirán que sus deseos sí son aceptados.

8. Firmeza en el cumplimiento. Las reglas flexibles confunden a  los niños, si les dices que la hora de dormir es a las 8 y otro día se acuestan a las 9 de la noche el niño podría después pedirte esa flexibilidad.

9. La conducta estuvo mal, tu hijo no es malo. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir “eres malo”, deberíamos decir “eso está mal”.

10. Controla las emociones. Debes evitar que tus emociones se salgan de control, si estás muy enojada, piensa, respira y luego castiga o corrige. Puedes causarte daño a ti misma y a tu hijo por un mal trato innecesario en un mal momento. Evita los gritos, pero se firme.

Con estos consejos seguramente te darás cuenta si estás equivocada y es momento de corregirlo o verás que tan bien encaminada estás. Nadie nace sabiendo ser mamá o papá, y tus hijos tampoco vienen con un manual bajo el brazo.

Fuente: http://www.revistacarrusel.cl/


lunes, 22 de abril de 2013

Portate bien. ¿Cómo hacer que mi hij@ que se porta mal, se porte bien?

Si en la escuela te dicen que tu hijo/a pega a otros niños/as, en casa se pelea con sus hermanos/as o primos/as y hace justo lo contrario de lo que tú le dices, le pones normas y las incumple, le regañas,  ya no sabes que hacer y crees que se está convirtiendo en un auténtico tirano puede que tengas que replantearte algunos aspectos sobre los límites que pones a tu hijo/a y el modo en que le  transmites  tanto las normas y tu autoridad como su amor hacia él o élla. Los niños/as no son malos/as, pero muchas veces se portan mal. Culpabilizar al niño/a como persona y no a sus acciones niega toda posibilidad de cambio y crea una gran frustración tanto en tu hijo/a como en ti misma.


Si no paras de repetirle lo malo/a que es, actuará en consecuencia: “si soy malo/a, me porto mal, es lo que esperan de mí”.Debes conseguir cambiar la mala conducta por la adecuada empezando por  cambiar el “Qué malo/a eres!” por “Qué mal te portas!”

Los niños/as, pasan por distintas etapas del desarrollo moral y emocional que condicionan su forma de comportarse, al igual que pasa cuando empiezan a gatear o a caminar, el ritmo de maduración moral, no coincide en la misma edad cronológica en todos los niños, por eso cuando intentamos enseñarle a portarse bien tendremos que intentar adaptar nuestro  de grado de exigencia y los razonamientos que usamos a su nivel (p.e. el niño/a de dos años no entenderá un concepto como el altruismo).

Cuando nuestro hijo/a se porta mal, deberemos ser muy sensibles a sus vivencias personales y por supuesto no dejar de demostrarle en ningún momento cuánto le queremos, aunque estemos muy disgustados.

La mayor necesidad que tiene un niño es la de sentirse profundamente querido.

Las normas y castigos son límites que todos los niños necesitan, pero debemos tener en cuenta varios aspectos antes de usarlas.

Las normas:
  • Deben ser claras.
  • El niño debe saber la consecuencia de no cumplirlas.
  • Deben ser adecuadas a cada edad.
  • Debemos priorizar las realmente importantes y necesarias.
  • Debemos elogiar su cumplimiento.

Los castigos:
  • Deben ser ajustados a la falta que ha cometido.
  • Deben ser más inmediatos cuanto menor es el niño/a. (si se porta mal el martes no le castigues el sábado)
  • No deben condenar al niño/a, si no a la acción que ha realizado.

Deben corregir al niño/a, hay que enseñar al  niño/a cuál era el comportamiento esperado y que alternativas tenía para resolver el problema o la situación.

Cuando no sabemos por dónde empezar

Cuando el problema se nos va de las manos, lo mejor será analizar profundamente la situación, quizás debas coger lápiz y papel e intentar contestar a estas preguntas:

1.¿Cuál es realmente la causa del problema?
Qué está provocando en tu hijo esa conducta. Hay un montón de motivos para  que esté llamando la atención:  por celos, porque estamos poco tiempo con él, estrés,  porque no sabe la forma correcta de actuar.

2.¿En qué momentos se suelen desencadenar los problemas?
Analiza en qué momentos puedes predecir un comportamiento no deseado, cuando le vas a dar la sopa, cuando su hermano/a coja un juguete, cuando lo sacas de la bañera, cuando tiene sueño

3.¿Qué puedo hacer  para prevenir  que se produzca? 
Piensa de que forma te puedes anticipar al problema, reconduce el modo en que se presenta la situación o advierte a tu hijo, cuando veas que algo no va bien, cómo te gustaría que se comportara.

4.¿Cómo reaccionaré? 
Intenta tener clara la forma de cortar de forma rápida la conducta no deseada, de mostrar control emocional y firmeza. Deberías mostrar tu desaprobación y disgusto pero sin perder los nervios.

5.¿Qué sanciones o castigos puedo aplicar?
Haz una lista de posibles castigos o sanciones, no esperes a castigarlo con lo primero que se te ocurra que quizás será inadecuado.

6.¿Cuál será mi plan de acción? 
Intenta trazar un plan y presentale a tu hijo/a un objetivo, explícale la forma de alcanzarlo y piensa en cómo le podrás ayudar tú. La forma de presentar ese objetivo dependerá de la edad del niño. Si es pequeño puedes hacer un dibujo en una cartulina con un coche en una esquina y una casita en la opuesta y cada vez que tu hijo/a realice bien la acción haz que el coche avance, con pegatinas o crucecitas, cuando el coche llega a la casa, se ha alcanzado el objetivo y entonces tendrá un premio. El premio, no siempre tiene que ser siempre material, puede ser hacer algo que le guste mucho, un pastel casero, o lo que se te ocurra.  Si es más mayor la recompensa deberás negociarla con él, una posibilidad puede ser  regalarle “tiempo” para hacer cosas que le gustan.
Los cachetes no sirven de nada, someten pero no educan. El niño/a pequeño/a no puede entender que una persona que le quiere le haga daño, crea resentimiento y hace sentir mal al adulto y al niño/a. Cómo vamos a enseñar a no hacer daño a los demás, pegando!

Utilizar los cuentos para educar
En los cuentos los niños se pueden identificar con los problemas de otros niños, darse cuenta de que no son los únicos que se sienten rabiosos o tristes y pueden aprender de esos personajes el modo de resolver sus situaciones conflictivas.

domingo, 21 de abril de 2013

Fumar en presencia de los hijos


Si usted logra que sus hijos no adquieran el habito de fumar habrá conseguido algo importante para su salud. Quizá le parezca muy difícil, pero no es imposible con una estrategia bien pensada.


LA EDAD CRÍTICA.

A los 14 años, cuando más o menos comienza la adolescencia, es cuando el chico y la chica pasan a ser fumadores activos. Es precisamente el periodo de transición, se sienten adultos y el cigarrillo es un símbolo de su independencia. Ven al papá o a la mamá fumar y ya quieren ser como ellos, grandes y "muy machos" Empiezan a fumar abiertamente y entonces se forman los hábitos que duran toda la vida. Por eso, para los padres es muy importante entender por que a los adolescentes les atrae el cigarrillo.

Durante la década de los setenta los médicos dejaron de considerar como adolescentes rebeldes a los chicos y chicas que empezaban a fumar en esa edad critica. Ahora analizan la causa de ese impulso para establecer factores que contribuyen a la iniciación de un nuevo fumador. Los más importantes son el ambiente, la personalidad y el comportamiento.

Indudablemente son muchos los factores que contribuyen a que sus hijos adquieran el peligroso habito de fumar. No obstante hay dos que han sido identificados como los mas determinantes en los adolescentes:
- la influencia de los padres, y la de sus amigos.

Los padres deben recordar que si nunca han fumado, si son fumadores o si dejaron de fumar, han creado el modelo que sus hijos tienden a imitar. Esa imagen es muy fuerte y muy influyente en ellos, empieza a formarse durante la niñez y va creando actitudes de aceptación o de rechazo hacia el cigarrillo. Por ejemplo, hay niños de primer grado cuyos padres fuman que encuentran muy natural fumar, para ellos es aceptable. Pero no saben hasta donde pueden llegar las consecuencias ya que los niños tienden a imitar a los padres y por ahí, es donde el niño adolescente se ve con las ganas de fumar y luego todas sus consecuencias.

Es decir, la actitud de los padres puede cambiar notablemente el riesgo de que el niño se convierta en un fumador empedernido con todas sus consecuencias.

La influencia de los amigos es muchas veces la que hace que sus hijos empiecen a fumar.

Es difícil que un chico diga no cuando esta en un grupo de amigos que le ofrecen cigarrillos constantemente. Ya que después lo pueden sacar del "grupo" o decir que es un "santito" Es una labor delicada para los padres alertar a sus hijos contra la tentación de encender el primero. No obstante, es un esfuerzo necesario que ayudara a proteger la salud de sus hijos y usted, mejor que nadie, sabrá como hacerle comprender el daño que hace echar humo. Si lo cree conveniente, busque ayuda profesional para lograr su propósito.

¡Los padres que fuman tienen hijos que tosen! Los niños fuman pasivamente cada vez que Ud. prende un cigarrillo. Una hora dentro de un ambiente lleno de humo equivale a fumar 5 cigarrillos diarios. Fumar en casa incrementa las infecciones de las vías respiratorias superiores en niños (infecciones de oídos, bronquitis, asma). Los niños asmáticos cuyos padres fuman tienen menor capacidad pulmonar y más ataques de asma que aquellos que viven con padres no fumadores.

LOS PADRES QUE FUMAN, ¡TIENEN HIJOS QUE FUMAN!.

Los niños empiezan a fumar hacia los 12 años y generalmente porque quieren imitar a los adultos, incluyendo a sus padres. El noventa por ciento de todos los fumadores comienzan antes de los 18 años.

Cada día 5.000 niños prenden un cigarrillo por primera vez. Los padres que no fuman tienen mas posibilidades de tener hijos que no fumen. ¡Por que no dar el ejemplo a sus hijos!

Y los hijos que fuman tienen un alto índice de inclinarse hacia las drogas.

Fuente: http://dr-ramiro-pediatra.com/