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lunes, 24 de noviembre de 2014

Intoxicación escolar, esa nueva "enfermedad".

Publicado por  el 8 diciembre, 2013

Hoy les traigo una “enfermedad escolar” que aparece en algunos niños y niñas de Educación Primaria y en sus familias. La he querido llamar “Intoxicación Escolar“. Se la explico siguiendo un esquema médico, aunque como verán no se trata de un problema que se resuelva ni con pediatras ni con hospitales. Sin embargo, sí observo que hace mucho daño en los chicos y a las familias que la padecen. 
Imagen tomada de MorgueFile.com
Imagen tomada de MorgueFile.com
SÍNTOMAS
Los síntomas principales de la intoxicación escolar son los siguientes:
1. Son niños que, además de las cinco horas establecidas de colegio, se añaden interminables horas de deberes y estudio por la tarde, llegando en algunas ocasiones, a las ocho horas o más de trabajo escolar diario.
2. Los que padecen este problema son obligados por su padres a comenzar cada vez antes la tarde de estudio … porque cada vez se termina más tarde.
3. Las horas de la tarde se pueden ocupar en hacer deberes, en acudir a las clases particulares, clases de inglés… en definitiva, todo relacionado con el aprendizaje escolar.
4. Progresivamente a estos niños se les suprime tiempo de juego, de actividades de tiempo libre, de deporte; precisamente actividades que contribuyen a “oxigenar” la mente para evitar la intoxicación.
CONSECUENCIAS
Las consecuencias de la intoxicación escolar suelen ser:
1. Se producen en los niños que la padecen una intolerancia escolar, que se manifiesta en un escaso aprovechamiento del tiempo, distracciones continuas, rechazo a todo tipo de trabajo escolar tanto en casa como en el colegio.
2. Desarrollan una capacidad de entretenerse con cualquier cosa. Ya que se suprime su tiempo de juego, son capaces de distraerse y entretenerse con cualquier cosa, mientras permanecen sentados en su escritorio: con la punta del lapicero, con la goma de borrar…
3. Los niños dejan de disfrutar de tiempo de juego y de tiempo libre precisamente actividades que ayudan a despejar el cerebro y a consolidar aprendizajes. Se les borra del deporte y de las actividades que les gustan.
4. La vida gira en torno a los estudios: sus padres y ellos mismos viven por y para ellos.
5. Las relaciones familiares se enrarecen. Papá o mamá, o ambos, se convierten en los vigilantes de un rancio internado, cuya misión es que sus hijos estudien y estudien.
6. Paradójicamente el rendimiento escolar empeora y el rechazo a todo lo que tenga que ver con el colegio aumenta.
CAUSAS Y GRUPOS DE RIESGO
Las causas son complejas, pero suelen influir algunas de las siguientes:
1. No se controla la cantidad de trabajo escolar que se les manda para casa. Los deberes llegan hechos cada día al colegio, pero no se sabe el coste desproporcionado que han tenido.
2. Se trata de niños con dificultades de aprendizaje que necesitan otro ritmo y dosificar mucho más los contenidos. Los padres no siempre admiten que su hijo debe llevar otro ritmo y quieren que su hijo no se “descuelgue” al precio que sea.
3. Los padres no terminan de creerse y de poner en práctica las pautas que más tarde se recomiendan. Algunos profesores, tampoco terminan de aplicarlas.
4. Los niños con dificultades de aprendizaje y los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son el grupo de riesgo más sensible a padecer “intoxicación escolar”.
TRATAMIENTO
La intoxicación escolar tiene un tratamiento que requiere paciencia y constancia. Las medidas son:
1. Establecer un horario de la tarde. En el horario debe estar contemplado:
– Un descanso después de la comida.
– Un tiempo de estudio limitado, con principio y fin. En ningún caso de Primaria, el horario puede superar los 90 minutos de trabajo escolar. Estos noventa minutos pueden estar distribuidos en dos bloques, uno de 60 minutos y otro de 30.
– Tiempo previsto y marcado en el horario de juego o de tiempo libre. Participar en actividades deportivas es ideal para estos niños.
– Momentos para otras actividades: actividades extraescolares algún día de la semana, merienda, aseo, baño.
– Establecer una hora para ir a dormir, que permita ir descansado al día siguiente.
2. Cumplir el horario. Sobre todo, en cuanto al tiempo de trabajo se refiere. Cuando el tiempo de estudio se termina, se da por concluido y se pasa a la actividad siguiente del horario. Si no se ha terminado, los padres pueden anotar que dedicaron 90 minutos a los estudios y que hasta ese punto se llegó. Excepcionalmente pueden madrugar un poco más y dedicar media hora antes de ir al colegio. Dedicar más de 90 minutos por la tarde, no suele ser efectivo y el nivel de aprovechamiento es mínimo.
Normalmente, los niños cuando llevan unos días con este sistema aprovechan más el tiempo.
3. Disfrutar del tiempo libre. El tiempo libre marcado en el horario es “sagrado”. Es tan necesario como merendar, bañarse o dormir. No podemos someter al cerebro del niño a esa saturación y necesita pensar y oxigenarse con otras actividades. El tiempo libre no es un premio, es una necesidad.
4. Los profesores deben conocer si el alumno padece esta “enfermedad”. En ese caso deben igualmente controlar la cantidad de tarea, cambiar algunos aspectos del formato (por ejemplo, no copiar algunos enunciados) o recomendar actividades que no sean siempre de “lápiz y papel”.
Si a pesar de las medidas los niños no terminan gran parte de las tareas escolares, deben hablar con su tutor o tutora y comentarle la situación para que controlen la cantidad de tarea.
CURSO DE LA “ENFERMEDAD”
Una vez iniciado el tratamiento previsto el curso de la intoxicación escolar suele cursar de la siguiente forma:
1. Al inicio del tratamiento se puede producir un efecto rebote. Es posible que los primeros días, vayan sin hacer la mayor parte de los deberes e incluso suspenda algún control. Esto es normal y deberían advertírselo a los profesores.
2. Si las familias mantienen el tratamiento al menos 10 días, los síntomas de la intoxicación escolar comienzan a remitir y el aprovechamiento del tiempo aumenta. Por tanto, deben conceder un tiempo de 10 a 15 días para que comience a hacer efecto.
Fuente: Familiaycole.com

martes, 13 de mayo de 2014

Relaciones entre padres y adolescentes


Somos sabedores de que la adolescencia busca ser ella misma, desea romper el cordón umbilical con los padres, ser libre, autónoma. Y así ha de ser. La relación entre los padres y los adolescentes no es camino fácil y está lleno de errores que debemos identificar.   

Existen ritos iniciáticos de independencia para mostrarse ante sí mismos y al grupo de referencia que ya son; algunos lo hacen con la ingesta de alcohol, de anfetaminas, con rotura de objetos o transgresión de normas. Los tutores hemos de propiciar los pasos iniciales, adecuándolos a su edad y características (ir a un campamento...), canalizaremos sus impulsos y necesidades, no los cercenaremos. Pero para unas buenas relaciones entre padres y adolescentes, hay que haber ganado su confianza.

Todo padre debe dedicar tiempo a los hijos, un tiempo que será diario y de calidad. Se puede conocer a los hijos, se puede caminar y disfrutar juntos, sin confundir el ser amigos con ser colega, pues los padres han de marcar límites; ellos los precisan.
Los niños pasan a ser jóvenes y un día se emancipan, pero hay algunos padres que no saben aprender a distanciarse.

Posicionamientos erróneos de los padres con los adolescentes

1. Intentar seducirlos, buscar siempre la complicidad del adolescente, es lo que menos precisan y en el fondo desean. Esta tonta actitud les impele a huir, a liberarse de tan equívoca relación.

2. Identificarse e intentar parecerse al adolescente. Obviamente, se dificulta su proceso de autonomía. Los adolescentes tienen un profundo sentido del ridículo y a veces, los adultos les dan razones para agrandarlo (¡quien no ha visto a un padre o madre joven recién separado, que se comporta con el otro género como lo hacen sus hijos, cuando no compiten con ellos!)

3. Compadecerlos por sus dificultades. Es otra forma de equivocarse, como lo es con comparaciones "históricas". A veces, no conocemos en profundidad el pensamiento y la realidad de sus conductas. Bien es cierto que los hijos en muchas ocasiones no conocen el sentir íntimo de sus padres.

Consejos para una buena relación padres-adolescentes

Y es que los adolescentes son en sí mismos una identidad, no son adultos pequeñitos o un proyecto, tampoco se les debe concebir como angelitos inermes sin imaginación o sin capacidad de obrar mal. Los adolescentes son reservados en lo referido a su vida sexual, el consumo de alcohol y otras drogas, el uso del tiempo libre y los conflictos con sus amigos o el ámbito escolar.

Todo adolescente tiene derecho y precisa de un espacio personal, donde su intimidad sea respetada, donde pueda encontrarse consigo mismo. Quizás en la adolescencia, este recluirse en sí mismo conlleve momentos de angustia, que han de ser acompañados desde el respeto y la distancia por los padres, pero ayudan a crecer.

Para lograr un desarrollo equilibrado en los adolescentes, es preciso incrementar la comunicación (no trivializarla), compartir el tiempo de ocio, potenciar en él la voluntad y el autodominio, la motivación, impedir que se quemen etapas demasiado rápido. Tenemos que conseguir que nuestros jóvenes no vivan deprisa, deprisa. Para ello, tenemos que autoeducarnos y mirar sin miedo al horizonte. Dice una canción vasca, "si yo le cortara las alas, sería mío, no se escaparía, pero... de esa forma ya no sería nunca más un pájaro, y yo quería al pájaro".

Javier Urra. Psicólogo con la especialidad de Clínica. Pedagogo Terapeuta. Trabaja en la Fiscalía de Menores. Es Asesor de Unicef y fue el Primer Defensor del Menor

lunes, 10 de marzo de 2014

Javier Urra: "Los jóvenes han aprendido que la violencia funciona"



El exdefensor del Menor de la Comunidad de Madrid y psicólogo, Javier Urra. 

El que fuera Defensor del Menor, el psicólogo y pedagogo Javier Urra, analiza para Lainformacion.com el vídeo de la brutal agresión a una menor en Sabadell. Unas imágenes, afirma, "muy preocupantes", síntoma de un problema que lleva tiempo detectando en la sociedad: el de los jóvenes que presentan rasgos psicopáticos.

¿Qué análisis hace de las imágenes?
Hay una cosa que me preocupa sobremanera y es que los chavales no intervengan. Se oyen frases del tipo, “déjala que hay gente”. ¿Eso qué significa? Que si no hubiese gente se podría seguir? Me preocupa que el anonimato dé sensación de impunidad. La chica agrede, se toma sus descansos, sabe lo que hace, y quiere hacerlo. Me da la sensación además de que se sabe rodeada de su grupo y eso la reafirma, se quiere hacer respetar. Sólo le veo una cosa positiva, que muchos chicos han hecho una crítica importante a través de las redes, que lo aborrecen. Por otro lado, este vídeo ya está en la Red. Yo lo aprovecharía y haría un trabajo en el aula. 

¿Son frecuentes comportamientos como éste?
No es común, pero sí que surgen casos. Hace años que vengo denunciando un problema, que es que se detectan rasgos psicopáticos en chavales más jóvenes. Y sobre todo en chicas, la violencia en chicas ha aumentado.

 ¿Por qué?
Quizás porque estamos en una sociedad que iguala también en lo negativo. Es algo que se detecta también en agresiones de menores hacia sus padres. Antes la mayoría eran chicos, y ahora la proporción es prácticamente lo mismo. Estamos en una sociedad en la que los jóvenes han aprendido que la violencia funciona.
¿Qué pasará ahora con esta menor?
Ahora intervendrá Fiscalía. La Ley del Menor sanciona gravemente estos comportamientos. En este caso, además, le veo nulos atenuantes. La chica sabe lo que hace. Confío en que tenga una sanción dura por los datos que ha provocado. No sólo físicos, sino también emocionales, que es algo que hay que valorar. A una niña de esta edad le pegan una paliza y le generan un miedo emocional gravísimo. Todo se vera en un juicio. 

¿La ley es suficiente?
Sí, lo es. La ley actual permite desde amonestarle hasta internarle. Pero sobre todo, la lección que yo sacaría es educativa. Me preocupa que haya gente que grabe y, por cobardía, no intervenga. Los chicos que lo están viendo son unos cobardes, y no intervienen porque tenen que esa chica se vuelva contra ellos. 

¿Cómo se puede sancionar el caso?
Hay que tener en cuenta muchos factores. Cuáles son las características de la agresora, quién es, cómo quiere ser, la imagen que tiene de sí misma. Pero también su entorno. 

¿Cuál ha sido la reacción de los padres de la agresora? ¿Se han enterado? ¿Han pedido perdón a la víctima? 
Para mí, como psicólogo forense, eso sería lo más sintomático. Si los pares se avergüenzan y han ido a pedir perdón nos da un diagnóstico. Si no lo han hecho, no sólo cambiaría el diagnóstico. Cambiaría el pronóstico.

http://noticias.lainformacion.com

domingo, 12 de enero de 2014

¿Estamos criando a una generación de inútiles?


Signos preocupantes

Cuando en su primer examen de la universidad, una estudiante sacó un suficiente, se derrumbó en mitad de la clase. Entre sollozos, mandó un mensaje a su madre, y ésta la llamó, exigiendo hablar inmediatamente con el profesor (que se negó, por supuesto). Otra madre acompanó a su niño a una entrevista de trabajo. Y luego se preguntaba por qué no le habían dado el trabajo.

El jefe de una empresa nos informó de que, en medio de una entrevista de trabajo, una candidata le soltó que ella podría alcanzar su puesto en 18 meses. Ni siquiera se le ocurrió pensar que el jefe había trabajado durante 20 años para llegar hasta donde estaba.

¿Te parece raro?

Desgraciadamente, todas estas historias son ciertas, nos cuenta Tim Elmore, fundador y presidente de la organización sin ánimo de lucro Growing Leaders, y autor de Habitudes®, una serie de libros, guías para profesores, DVDs y cursos. "La generación de niños nacidos entre 1984 y 2002 (conocida como Generación Y o Generación iY) ha crecido en la era de la recompensa instantánea. Tienen al alcance de sus dedos todo tipo de iPhones, iPads, mensajería instantánea y acceso inmediato a los datos", afirma. "Más que ganarse sus propias notas en el colegio, sus padres a menudo se dedican a negociarlas, y además los premian por cualquier cosa. Tienen cientos de amigos en Facebook y Twitter, pero sus relaciones en el mundo real son escasas".

Para cambiar esta corriente, Growing Leaders trabaja en colaboración con 5.000 escuelas públicas, universidades, organizaciones cívicas, equipos deportivos y asociaciones a nivel nacional e internacional para ayudar a que la gente joven (especialmente de edades entre los 16 y los 24) se convierta en líderes. "Queremos darles las herramientas de las que carecen antes de que pasen por tres matrimonios y varios intentos fallidos de empresa", relata.

La pregunta es por qué los padres han pasado de enseñarles a creer en sí mismos para convertirse en padres helicóptero que tratan de sobrebroteger a sus hijos a toda costa.

"Creo que todo empezó en 1982, cuando siete personas murieron por tomar unas cápsulas de Tylenol extrafuerte (el analgésico más vendido en Estados Unidos) que estaban envenenadas con cianuro", señala. Halloween estaba a la vuelta de la esquina, y los padres se pusieron a examinar cada dulce de las bolsas de golosinas de sus hijos. Los brownies caseros y las cookies (de lo más codiciado) acabaron en la basura, así como las chucherías que no venían envueltas.

Esto nos llevó a obsesionarnos con la seguridad de nuestros hijos en todos los aspectos de su vida. En vez de dejar que jueguen fuera, los padres llenan los horarios de sus hijos de actividades extraescolares, les hacen los deberes, resuelven sus conflictos en las escuela (ya sea con amigos o con profesores) y los exhiben como si de trofeos se trataran.

"Esos bienintencionados mensajes del tipo 'eres especial' se han vuelto contra nosotros", afirma Elmore. "Estamos obsesionados con protegerlos en lugar de prepararlos para el futuro. No les dejamos caer, equivocarse o sentir temor por algo. El problema es que si de pequeños no corren el riesgo de caerse cuando escalan las barras del parque, seguirán teniendo miedo cuando con 29 años emprendan algo".

Tanto psicólogos como psiquiatras advierten que cada vez más jóvenes pasan crisis de este tipo, llegando a sufrir depresiones. La razón a la que aluden los jóvenes es que aún no han ganado lo suficiente o que todavía no han encontrado a su media naranja.

Muchos profesores y expertos apuntan que esta generación no presta suficiente atención y confía demasiado en lo que viene de fuera, y no en sus motivaciones internas. El objetivo de Growing Leaders es invertir esta tendencia y ayudar a los jóvenes a ser más creativos y a guiarse por lo que les motive, de modo que aprendan a confiar en sí mismos y no necesiten impulsos externos.

El psicólogo de familia John Rosemond está totalmente de acuerdo con ellos. En un artículo publicado el 2 de febrero en el Atlanta Journal Constitution, recalcaba que las investigaciones más recientes ponen de manifiesto que las recompensas pueden resultar contraproducentes. Cuando a un niño agresivo se le premia por no ser agresivo en un momento dado, es probable que vuelva a repetir su mal comportamiento con tal de conservar la posibilidad de obtener futuras recompensas.

¿En qué nos equivocamos?

- Decimos a nuestros hijos que deben aspirar a lo más alto, por lo que cualquier pequeña acción parece insignificante. En general, los niños no pueden cambiar el mundo de forma instantánea. Tienen que empezar poco a poco, con pequeños retos, algo que ellos no ven como progresos. Cualquier cosa con la que consigas gloria inmediata no es lo suficientemente buena. "Es hora de decirles que las grandes cosas comienzan con pequeños objetivos", afirma.

- Les decimos que son especiales, aunque no exista ninguna razón para ello, aunque no tengan un carácter extraordinario o una habilidad excelente, por lo que ellos exigen un trato especial. El problema es que los niños dan por hecho que no hay que hacer nada especial para ser considerado especial.

- Les ofrecemos todas las comodidades, y ahora están acostumbrados a no tener que esperar a que las recompensas lleguen. Nos han enseñado una y mil veces a ser pacientes, pero nosotros mismos nos impacientamos frente al microondas, nos enfadamos en el trabajo si las cosas no van como nos gustaría y entramos en cólera cuando hay atasco. "Es hora de que les transmitamos la importancia que tiene la espera, teniendo en cuenta los deseos de los demás, no sólo los intereses propios e individuales, con el fin de alcanzar algo que esté por encima del mero 'yo'", apunta Elmore.

- Hemos convertido la felicidad de nuestros hijos en nuestro objetivo central, y ahora les cuesta encontrar la felicidad por sí mismos como resultado de una vida de satisfacciones. "Hay que decirles que nuestra finalidad es ayudarles a descubrir cuáles son sus habilidades, sus pasiones y sus propósitos en la vida, de manera que también puedan ayudar a los demás. Y así la felicidad llegará como consecuencia de todo esto".

Soluciones incómodas

"Tenemos que dejar que nuestros hijos fracasen con 12 años; mucho mejor que si lo hacen con 42", afirma. "Tenemos que contarles la verdad (con delicadeza) de que la idea del 'puedes hacer todo lo que quieras' no es necesariamente cierta".

Los niños deben calibrar sus sueños y sus dones. No todas las niñas con una voz encantadora podrán cantar ópera, ni todo niño aficionado al béisbol podrá jugar en ligas profesionales.

Deja que se topen con algún problema y asuman las consecuencias. No pasa nada si sacan un 5 en un examen. La próxima vez, ya se esforzarán más por sacar un sobresaliente.
Busca el equilibrio entre la autonomía y la responsabilidad. Si tu hijo te pide el coche, tendrá que echarle luego gasolina.

Colabora con sus profesores, pero no te inmiscuyas en su trabajo. Si suspende un examen, que sea él el que tome medidas.

"Tenemos que mostrarnos como ladrillos de terciopelo", defiende Elmore, "suaves por fuera pero duros por dentro, y dejar que fracasen y se equivoquen cuando son jóvenes para que luego puedan triunfar cuando sean adultos".

Traducción de Marina Velasco Serrano.

martes, 17 de diciembre de 2013

Cuatro cosas que no debes hacer con Whatsapp


La aplicación Whatsapp ha modificado por completo el concepto del SMS, que ha quedado relegado a poco menos que un vestigio de la primera edad del móvil. Hoy ya no se manda un SMS. Hoy se whatsapea. Pero algunas acciones no deben realizarse nunca a través del whatsapp.

Existen algunas dudas sobre la seguridad que puede ofrecer un servicio de mensajería instantánea como 
Whatsapp. No se trata de dejar de utilizar esta aplicación, que es realmente útil si se usa correctamente, sino que se trata de advertir de los riesgos que determinadas acciones pueden tener si se realizan a través de Whatsapp.

Te contamos cuatro de ellas:

1. Whatsapp no es un correo electrónico. No sustituyas tu cuenta de correo por esta aplicación, porque se trata de cosas diferentes. Si comienzas a utilizar Whatsapp como cuenta de email puedes tener problemas en el futuro, ya que esta app no goza de los mismos buscadores que tienen las cuentas de email y podrías perder mucho tiempo recuperando información. Además, ten en cuenta que identificador de una cuenta de Whatsapp es un número de teléfono, por lo que es mucho más accesible para una persona ajena a tu cuenta que un correo electrónico. Utiliza Whatsapp para lo que está concebido: un sustitutivo de SMS, gratuito y mejorado, pero no como una cuenta de correo electrónico.

2. No uses Whatsapp como un sistema de comunicación corporativo. Muchas empresas con pocos empleados han adoptado Whatsapp como sistema de comunicación interna. Se hace un grupo con todos los trabajadores y ya está. A enviarse información sobre el trabajo y la empresa. Pero nos encontramos con el mismo problema: no se trata de un sistema de comunicación corporativa y no se aplican las normas de seguridad que otros sistemas sí tienen. Blackberry Messenger, por ejemplo, cuenta con un sistema de seguridad que garantiza que toda la información que se emite y recibe a través de este sistema sólo podrá ser leída por personal de la empresa. No te arriesgues a que información confidencial de la empresa circule por la red sin ninguna medida de protección.

3. No compartas contraseñas. Estas es una regla universal para protegerte en internet que ya hemos repetido muchas veces en chaval.es. Las contraseñas no se comparten. Pero mucho menos a través de Whatsapp. La razón es que una de las principales críticas sobre la seguridad de Whatsapp es el desconocimiento que se tiene sobre si la compañía guarda copias de la información enviada, dónde se aloja y qué nivel de seguridad se aplica a esa información una vez entregada. Por eso no conviene enviar contraseñas por Whatsapp (insistimos, no conviene hacerlo nunca). Además, ten en cuanta que si pierdes tu teléfono y otra persona accede a él, podría entrar en la app y ver los mensajes. Le estarías poniendo en bandeja que entrase a tus cuentas personales.

4. No envíes fotos o video comprometidos. Al igual que con las contraseñas, esto es una norma universal sobre seguridad en internet. Recuerda que cuando envías una imagen de ti mismo a otra persona, dejas de tener el control. En el caso de Whatsapp, al no conocerse exactamente dónde ni cómo se guarda esa información, el control es aún menor. El destinatario podría no hacer pública jamás esa foto y aún así tampoco estaría segura. Como norma general, no practiques el sexting. Y, por supuesto, jamás lo hagas vía Whatsapp.

Usar las aplicaciones en nuestro provecho es muy sencillo y basta con aplicar el sentido común. Por eso utilizar Whatsapp como sustitutivo de los mensajes SMS es una excelente opción. Pero no es conveniente usar Whatsapp para aquello que no ha sido concebida. Evita riesgos innecesarios y disfruta de todos los beneficios que ofrecen las TIC.

Fuente: chaval.es/

jueves, 7 de noviembre de 2013

Señales en un adolescente que consume



"¿Consume mi hijo drogas?" Esta es una pregunta que muchos padres de adolescentes se formulan con frecuencia pero que no tiene una respuesta fácil. Indudablemente, a aquellos que conozcan bien a su hijo, estén al corriente de sus inquietudes, problemas y aficiones, conozcan a sus
amigos, etc. les será más fácil advertir si el muchacho consume algún tipo de droga. No obstante, existen ciertas señales que pueden darnos pistas.

http://www.youtube.com/user/hacerfami...
Más información sobre educación, ocio familiar, reportajes sobre la infancia en nuestra web:
http://www.hacerfamilia.es/

domingo, 3 de noviembre de 2013

VIII curso de Formación para PADRES DE ADOLESCENTES

 

VIII curso de Formación para PADRES DE ADOLESCENTES. Información recibida del COLEGIO DE MÉDICOS DE ALICANTE:

Estimados Sres.:

Nos ponemos en contacto con ustedes para presentarles el VIII curso de Formación para PADRES DE ADOLESCENTES que se celebrará el sábado 16 de noviembre en la sede del Colegio de Médicos de Alicante a fin de que nos ayuden a darlo a conocer a su comunidad educativa: profesores, madres y padres.

Este curso lo organiza el Colegio de Médicos de Alicante y la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la provincia de Alicante desde el año 1994 para dar a los padres armas formativas con las que enfrentarse a la educación de sus hijos frente a la sociedad cambiante que nos rodea.

Como bien sabemos todos, educar no es tarea fácil, pero puede que resulte más sencillo si conocemos a nuestros hijos un poco mejor desde el punto de vista físico y psicológico junto a su comportamiento social.
Por eso abordamos temas como sus problemas médicos, hábitos sexuales, la prevención de la obesidad, el TDHA, internet, drogas…

Les adjuntamos el programa del curso en distintos formatos y el póster por si es de su interés y nos ayudan a difundir este curso tanto en su comunidad educativa como entre sus amigos y compañeros.
Esperando su colaboración, atentamente,


Dr. D. Antonio Arroyo Guijarro
Presidente del Colegio de Médicos de Alicante

Dr. D. José Valdés Rodríguez
Pediatra y Director del Curso.

Para más información:

Ver programa.


jueves, 3 de octubre de 2013

Tres consejos para evitar problemas de privacidad en Whatsapp Se puede confirgurar la app para disfrutar de ella sin sufrir pérdida de privacidad



Whatsapp es una excelente aplicación para comunicarte en tiempo real con amigos y contactos. Sin embargo, hay funciones de Whatsapp que pueden chocar con tu privacidad. Para disfrutar de esta aplicación eliminando sus aspectos negativos, te aconsejamos que hagas lo siguiente:

Desactiva tu hora de conexión. Nadie tiene por qué saber a qué hora te has conectado por última vez a Whatsapp y en más de una ocasión ha supuesto un problema o, como mínimo, un malentendido entre dos amigos o entre una pareja. Para evitar estos problemas de privacidad, desactiva esa opción, ya que Whatsapp la activa por defecto, permitiendo a tus contactos saber cuándo fue la última vez que te conectaste. Si tienes un dispositivo iOS, es muy sencillo. Basta con ir a “Ajustes”, entrar en “Ajustes de Chat” y seleccionar “Avanzado”. Una vez en “Avanzado”, sólo tienes que desactivar la opción “Última hora en línea”. Lamentablemente, si tienes un smarphone con sistema Android, Whatsapp no te ofrece esta opción.

Bloquea aquellos contactos que no te gusten. Es probable que tengas más de una persona que, sin saber muy bien cómo, está conectado a ti por Whatsapp. Puede que hay sido a través de un grupo común o por cualquier otro medio al que en su momento no le prestaste atención. Y ahora resulta que no te apetece tenerle como contacto. Sencillo: bloquéale. De este modo, no recibirás ningún mensaje suyo y tampoco podrá ver tu hora de conexión. Para bloquear a un contacto, entra en “Ajustes” y luego en “Contactos” y “Contactos bloqueados”. En esa página aparecerán todos los contactos que has bloqueado. En la esquina derecha superior, toca el icono de “Agregar contactos bloqueados” y añade aquellas personas con las que deseas dejar de tener relación.

Borra tus conversaciones. Es importante, ya que si pierdes el móvil y alguien demasiado curioso lo encuentra, podría acceder a una gran cantidad de datos tuyos a través de las conversaciones antiguas de Whatsapp. Aunque, para empezar, deberías hacer estas cosas antes de perder el móvil, no está de más que borres de vez en cuando las conversaciones del pasado. Para ello, entra en “Ajustes” y luego selecciona “Ajustes de chat”. Activa la opción “Eliminar todos los chats” o “Vaciar todos los chats”. Si eliminas todos los chats, se eliminarán todas las conversaciones y los mensajes que contienen. Si los vacías, borrará todos los mensajes y dejará las conversaciones vacías en la lista de chats.

Con estas tres acciones podrás disfrutar de esta magnífica aplicación sin sufrir problemas de pérdida de privacidad frente a extraños.

domingo, 29 de septiembre de 2013

El caso de un adolescente de 14 años.



Alex tiene 14 años. No estudia. Su comportamiento no es negativo, simplemente que no estudia. En clase rara vez trabaja, en casa no dedica ningún tiempo a los estudios y suspende la mayoría de las asignaturas. Sus profesores y sus padres dicen que solo está desmotivado.

En casa no le falta de nada: tiene su habitación propia, TV, videojuegos… Suele ir a la última en telefonía móvil y no le falta su dinerillo para las salidas.

Ahora quiere una moto. Sus padres le prometieron que si aprobaba en Navidad se la compraban. Al final no aprobó pero se la compraron. Explicaron que era para que viera lo que sus padres lo querían y así se motivara. ¿Les resulta familiar este caso?

No suelo adentrarme en la etapa de Educación Secundaria ni más allá de los 12 años. Sin embargo, en los cursos que imparto sobre mejora de la conducta solemos estudiar algunos casos y como acuden profesores de ESO, tratamos algunos casos típicos.

Análisis del caso
En la situación de Alex, está claro que estudiar no es reforzante, no consigue nada haciédolo. En realidad lo tiene todo y ponerse a estudiar no le aporta inicialmente nada, al contrario supondría renunciar a lo mucho que tiene.

Incluso sus padres, sin querer y sin mala intención, están reforzando su conducta: “no estudias, te premio con la moto… eso sí para motivarte”.

Tampoco hay una situación de privación. La modificación de conducta, en muchas circunstancias se basa en algún tipo de privación cuya satisfacción puede usarse como refuerzo.

Lo más probable además, es que Alex haya vivido esta historia a lo largo de su vida: ha conseguido las cosas sin esfuerzo y ha aprendido a conseguirlas sin él.

Propuesta de intervención
Si queremos modificar la conducta de Alex y que finalmente estudie, hay que cambiar la situación. En estos casos, lo más efectivo suele ser llegar a un “contrato de conducta”: algunos privilegios (reforzadores) se conseguirán a cambio de los resultados académicos.

Por ejemplo, dinero, recargas para el teléfono móvil, tiempo de salidas, uso de los videojuegos… Solo se disfrutan si consigue resultados en sus calificaciones.

El planteamiento parece muy sencillo y, cuando se lleva a cabo es efectivo, sin duda: la modificación de conducta funciona así. Al crear un estado de privación, los privilegios cobran valor  y obtenerlos suele ser reforzante.

…y sin embargo, no se llevan a cabo
Durante muchos años trabajé en Secundaria y todavía atiendo a algunas personas de confianza con hijos en esta etapa. En más de la mitad de los casos este tipo de programas no se llevan cabo. No se cumplen las condiciones: los padres no refuerzan si se obtiene los resultados; sino que volvemos justo al contrario: primero dan el privilegio (como la moto) para ver si así estudian. Conseguido ya el premio, no vale la pena esforzarse por él.

Las excusas… todas las que queráis: que ya va mejor (cuando no se le ha dado tiempo a modificar la conducta), que ha prometido que va a estudiar, que está estudiando (aunque no haya todavía resultados), que saben que obran mal, pero le da pena, que tienen miedo a que consiga el dinero por otros medio, que tienen miedo a la ira (o violencia) de los hijos… o culpan al “terapeuta”: que esto no da resultado, sin darle el margen de la duda de ponerlo en práctica.

Mi consejo final

A los orientadores, familias o profesionales que desarrollamos este tipo de programas un consejo: si no se va a poder llevar a cabo (por los motivos que sean), mejor no intentarlo, porque suele empeoras las cosas.

Quizás sea una actitud un tanto radical, pero la experiencia y el mismo funcionamiento de la modificación de conducta, es lo que aconsejan.

www.jesusjarque.com

lunes, 17 de junio de 2013

Cambios físicos y psicológicos de los niños y niñas entre los 9,10 y 11 años


Cambios en los niños entre los 9 y 11 años
Cambios en los niños entre 9 y 11 años
Los niños de 9, 10 y 11 años siguen creciendo en altura y peso a un ritmo normal, aunque en estos años es cuando suele aparecer el fenómeno de los “estirones”. Por norma general, los chicos suelen ser más altos y pesados que las chicas. Y en esta etapa se produce un hecho muy importante: el desarrollo empieza a ser diferente en niños que en niñas. A partir de los 10 u 11 años en las chicas se inicia el desarrollo del pecho, las caderas se ensanchan, la musculatura se afina… Sin embargo, el desarrollo de estos caracteres sexuales en chicos es algo posterior.

Este desarrollo físico distinto en chicos y en chicas tiene su reflejo a nivel psicológico. Las niñas de 9, 10 y 11 años empiezan a relacionarse más entre ellas y hacen piña como grupo. Les gusta más pasar las horas hablando o jugar a juegos tranquilos donde haya mucha interacción oral. Los chicos de esta edad también hacen pandilla y suelen escoger juegos muy activos con mucho contacto físico.

A nivel emocional, tanto los niños como las niñas de 9, 10 y 11 años inician una separación cada vez mayor de sus padres. Las normas familiares son las que rigen su comportamiento pero empiezan a ser conscientes de que en la familia de sus amiguitos, los padres hacen y exigen cosas diferentes. Es posible que empiecen a cuestionar a los padres sobre la manera en la que ellos hacen las cosas. También empiezan a tener más conciencia del contexto social y les empiezan a preocupar temas como la muerte de alguno de sus progenitores, el divorcio, las guerras, la política, etc. El grupo de amigos cobra mayor importancia y es el momento en que ellos mismos piden quedarse a dormir o pasar la tarde en casa de algún compañero. Es un momento propicio para que aparezcan las mentiras, el engaño, el cuestionamiento de las normas o las malas contestaciones como parte de esa independencia, que se está fraguando y que alcanzará la cima en la adolescencia
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Como padres es importante respetar sus necesidades de individualidad. Pero no debemos olvidar que las reglas las seguimos poniendo nosotros. Podemos razonarlas, explicarlas e incluso negociarlas hasta cierto punto, pero los padres seguimos teniendo el mando. A la hora de dialogar con nuestros hijos, hay que centrarse en unas reglas básicas (pocas pero firmes) e insistir en lo fundamental. ¡No beneficia a nadie que perdamos energía discutiendo por cuestiones de poca trascendencia!

miércoles, 24 de abril de 2013

El paso del colegio al instituto.



Vuestro hijo-a a empezado al instituto. Somos conscientes de que este es un momento decisivo para él o ella.Hemos de tener en cuenta que, para muchos, este cambio de etapa supone un periodo de ansiedad y estrés. Hasta sus oídos han llegado muchas historias y leyendas, sobre cómo será su paso por el instituto, por eso se preocupan antes de comenzar el nuevo ciclo. A otros chicos les agobia simplemente el hecho de ser algo novedoso o tener que enfrentarse a algo desconocido. Aún así, está comprobado estadísticamente que, el alumno que ha superado con éxito los estudios en Primaria, continuará con éxito en Educación Secundaria.

Para hacer más llevadero y afrontar mejor este paso de Primaria a Secundaria, te proporcionamos una serie de pasos, destinados principalmente a las familias que contengan hijos que van a realizar el paso a la Educación Secundaria Obligatoria.

- Elaborar un horario de estudio. Tras comenzar el nuevo curso, puedes sentarte junto a tu hijo o hija para elaborar un horario de dedicación a sus estudios. En este horario de estudios se puede contemplar la opción de descansos y momentos de ocio, pero a lo largo de la semana, el tiempo de estudio debe ser una las actividades principales del día. Este horario de estudios no sólo es para realizar deberes y ejercicios que les hayan mandado para casa, también tendrá que dedicar un tiempo a repasar, preparar resúmenes y adelantar trabajo de cara a los controles. La dedicación diaria y tranquila de estudios es la mejor medida de prevenir dificultades posteriores. Como padres vuestra misión no será otra que la de supervisar esta dedicación y garantizar las condiciones adecuadas.

- Hablar sobre los estudios. Intenta mantener una comunicación con su hijo o hija sobre los estudios y la vida del instituto. Escucha sin juzgar y realizar preguntas del tipo: ¿Qué tienes pensado hacer? ¿Y tú que piensas de eso?, pero que no sea un interrogatorio, deja que tu hijo te cuente y plateé preguntas abiertas. 

- Para que el paso a Secundaria sea un éxito, también has de poner de tu parte y mantener contacto con el Instituto o centro de estudios, para informarte sobre la marcha de tu hijo por este nuevo ciclo, sin tener que esperar a los resultados de las evaluaciones. A lo largo de cada trimestre, es conveniente mantener una entrevista con el tutor o tutora de tu hijo, y acudir siempre que les llame para hablar con sus profesores. Y si fuera necesario, tendrá que adoptar las medidas que su tutor o tutora aconseje. La colaboración entre las familias y el Instituto de Educación Secundaria es indispensable en estas edades. Si rompe las relaciones con los educadores de sus hijos, habrá perdido a un importante aliado en la educación de su hijo.

- Desconfiar de mensajes poco creíbles. En ocasiones, los chicos y chicas de esta edad, para eludir obligaciones suelen usar la excusa de "no tengo nada que estudiar", "no tenemos exámenes" o la típica de "todos mis compañeros hacen lo mismo". No te dejes engañar y contraste información con otros padres o profesores.

- Controlar el tiempo de dedicación a Internet y videojuegos. A estas edades suele aumentar significativamente el tiempo de dedicación a Internet, sobre todo a lo que son las redes sociales. Desde el inicio del curso, deberás marcar un horario, normas estrictas sobre su uso, y para asegurarse de que se llevan a cabo, deberás supervisar su uso. Los abusos de Internet y videojuegos, suelen ser el principio de un fracaso en los estudios. 

- Establecer contratos con tu hijo. Si fuera necesario, puedes negociar con tu hijo y establecer una serie de contratos, haciendo que tu hijo o hija disfrute de una serie de privilegios si cumple el horario de estudios y obtiene resultados adecuados. Como premio o recompensa se puede hacer uso del ordenador, teléfono móvil, bonificaciones en la paga del fin de semana o cualquier otra acción que tu hijo o hija pueda suponer como un premio.

- Informarse de los círculos de amigos. A partir de esta edad es normal que el círculo de amigos que tiene tu hijo sea más numeroso y tenga gran influencia sobre el adolescente. El paso a Secundaria es un momento en el que se establecen nuevas y más relaciones, por lo que es conveniente mantenerse informado y vigilante sobre sus amistades, no todas tienen que ser una influencia positiva.

- Acuerdo entre la pareja. El paso de Primaria a Secundaria, no sólo supone un cambio de ciclo en la vida del niño, también el inicio a la adolescencia. El manejo de un hijo o hija adolescente es especialmente complicado para todas las familias. Es muy importante que la pareja se mantenga unida, hablar sobre el tema y adoptar las medidas necesarias de mutuo acuerdo. Encubrir al hijo frente a la pareja, romper acuerdos o simplemente desentenderse es una forma inadecuada de afrontar esta etapa.

- Animar y elogiar a tu hijo o hija. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, los chicos que tienen una dedicación a los estudios adecuada durante la Secundaria reciben pocos refuerzos y estímulos positivos, al contrario, suelen encontrarse con más problemas y obstáculos que el resto, por cumplir con su deber. El apoyo de su familia, las palabras de aliento, ánimo y refuerzo son fundamentales.

- Y por último, pero no menos importante, hay que estar pendientes y atentos a los cambios. Tanto al comienzo del paso a Secundaria como a lo largo de esta nueva etapa, es conveniente estar atentos a posibles cambios de humor y de conducta en tu hijo o hija. Cambios bruscos como mal genio, nerviosismo, cambios bruscos en sus costumbres, pueden llegar a ser una señal de alerta. En estos casos, no dejes pasar mucho tiempo y aborda el tema, en primer lugar con tu hijo o hija, y si esto no fuera efectivo infórmate a través de los profesores del centro. En el caso de existir problemas, podrás pedir ayuda a otros especialistas, como el orientador u orientadora del instituto.

Siguiendo estas pautas y sobre todo, teniendo una buena relación con tu hijo o hija, el paso de Primaria a Secundaria será todo un éxito y no se presentarán problemas.

                          Fuente: Folletos de ayuda a padres y madres.
                          JESÚS JARQUE GARCÍA. www.jesusjarque.com